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miércoles, 25 de abril de 2012

(:

Da igual cuantas veces te caigas, siempre que te levantes otra vez.
Porque no, no vale quedarse tirado en el suelo, simplemente no puedes.
Al igual que no puedes ir hacia atrás.
Al igual que no puedes desaparecer.
Supongo que son las reglas del juego, el no poder parar, ni avanzar a cámara rápida. El tener que vivir cada momento segundo a segundo. El tener que respirar para poder vivir.
Y después de eso, tú decides.
Decides si al levantarte lo harás siendo fuerte, con una sonrisa, o simplemente te levantarás, dejando que el primero que pase te tire al suelo.
Decides si al caminar por tu destino cierras los ojos, ignorando todo lo que hay a tu alrededor; o los abres.
Nunca encontrarás nada bueno del todo. Nunca todo será de color negro.
Siempre podrás sonreír. Siempre te quedarán lágrimas.
Pero pase lo que pase, no te rindas.
Porque aunque las reglas son absurdas, hay que jugar al juego.
Así que buena suerte. Y recuerda,

Stay Strong

domingo, 15 de abril de 2012

{∞}

Hasta el infinito y más allá :3
Porque a tu lado, un simple siempre se queda pequeño 

sábado, 14 de abril de 2012

{♥}

Que nunca me cansaré de repetirlo, porque es la verdad. Y es una verdad de esas de las que no duelen.
Nunca dejaré de decirte que te quiero. Nunca dejaré de contar estrellas por ti, de atravesar desiertos, de mover montañas, de secar mares. No me rendiré, lucharé día a día por sacarte una sonrisa, por hacerte feliz. Nunca pararé de abrazarte si estas mal, de encontrarte en la más absoluta de las nadas, de buscarte en ese laberinto gigante. No cambiaré mi forma de picarte, de enfadarte, de perderte para luego poder buscarte. No esperaré a decirte algo si lo necesito, no me importará quedar mal si es por ti. No dejaré de quererte. Nunca.

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viernes, 13 de abril de 2012

{♥}


Me gusta cuando dices tonterías,
cuando metes la pata, cuando mientes,
cuando te vas de compras con tu madre
y llego tarde al cine por tu culpa.
Me gustas más cuando es mi cumpleaños
y me cubres de besos y de tartas,
o cuando eres feliz y se te nota,
o cuando eres genial con una frase
que lo resume todo, o cuando ríes
(tu risa es una ducha en el infierno),
o cuando me perdonas un olvido.
Pero aún me gustas más, tanto que casi
no puedo resistir lo que me gustas,
cuando, llena de vida, te despiertas
y lo primero que haces es decirme:
«Tengo un hambre feroz esta mañana.
Voy a empezar contigo el desayuno».

El desayuno, Luis Alberto de Cuenca

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